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A navajazos por GTA IV
Ayer, en una de las vigilias a las puertas de una tienda de videojuegos cercana a Londres se produjo una reyerta con navajazos incluidos. Quienes esperaban para hacerse con GTA IV pensaron que se trataba de una maniobra publicitaria para promocionar el juego, lo cual ya da una idea de cómo está el patio. Afortunadamente la víctima está bien pero no ha sido el único incidente. A un chaval, también en Inglaterra, le rompieron la mandíbula y la nariz a puñetazos al salir de una tienda de videojuegos para robarle el juego.
Esto, evidentemente, no va a pasar desapercibido para todos los que gustan de atacar y censurar este tipo de juegos. Es la excusa perfecta para tratar de prohibir cierto tipo de títulos o apelar a los padres a que tengan mayor control sobre qué juegan sus hijos. La campaña contra GTA IV ya ha empezado, apoyada por críticos que en la mayoría de las ocasiones ni siquiera han jugado una partida.
La verdad, sin embargo, es más compleja. GTA IV se rodea de una amplia expectación, se anuncia en revistas y webs y su promoción busca despertar el deseo de jugar sin importar la edad. Aunque su edad recomendada es de más de 18 años y en EE.UU. la venta está prohibida a menores de 17, lo cierto es que en los institutos, a la vuelta del puente, no serás nadie si no has podido por lo menos echar una partida en casa de un amigo. Dicho de otra forma, Rockstar y Take Two se lavan las manos diciendo que su juego no está recomendado para menores de 18 años pero saben perfectamente que las recomendaciones tienen la misma efectividad que las de las cajetillas de tabaco tienen en las personas que fuman.
GTA IV, además, necesita de esta polémica. Necesita la imagen de título "peligroso" porque, seamos sinceros, con los teletubbies de protagonistas no vendería tanto y tampoco lo haría con un personaje cuyo objetivo en la vida fuera ayudar a las ancianas a cruzar las calles de Liberty City.
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